Universidad Interamericana de Puerto Rico
Recinto de Guayama
Departamento de Educación y Ciencias Sociales
Programa Graduado en Educación
Maestría en Artes de la Educación Elemental
EDUC 6860- Seminario
Dr. S. Febres
Requisito Parcial:
Tema: El
apego de la familia monoparental (madre e hijo)
y la primera experiencia escolar
Dilia I. Martínez Soria
Mayo, 2006
Tema: El apego de la familia monoparental
(madre soltera e hijo) y la primera experiencia escolar.
Palabras Claves: familias monoparentales,
madres solteras, apego y primera experiencia escolar.
Postulados fundamentales de este escrito:
·
Los hijos de madres solteras no poseen problemas de adaptación y ni en relacionarse con otras personas, en
su primera experiencia escolar.
·
No es importante la presencia de un varón (sean o no padres
biológicos) cerca de la educación del niño y en las diferentes etapas de su
evolución.
Las
familias monoparentales son aquellas compuestas por un solo miembro de la
pareja progenitora (varón o mujer) y en las que, de forma prolongada se produce
una perdida del contacto afectivo y lúdico de los hijos no emancipados con uno
de los padres (Lasa A. y González, F., 1996). Existen diferentes tipos de
familias monoparentales: los padres divorciados, madres solteras o el
fallecimiento de uno de los progenitores (viudos) (Buitrago y Vergeles, 1996).
En
un estudio realizado recientemente el porcentaje más alto se trata de mujeres que han quedado
embarazadas inesperadamente creando ningún vínculo con su compañero o padre del
niño. Muchas de ellas según Buitrago y Vergeles, están en periodo de la
adolescencia o temprana juventud y, a menudo, dependen de la familia de origen
(abuelos) con las que suelen convivir. Las familias de origen tienen el papel
importante a la hora de integrar a la joven madre con su criatura en su vínculo
afectivo. Además es más frecuente la decisión de la mujer,
embarazarse y criar su hijo en la soltería de modo estable. Los niños de estas
madres tendrán pocas vivencias de conflictos o maltrato en el hogar.
La
ocupación de la mujer puertorriqueña
fuera y dentro del hogar ha seguido un ritmo acelerado y constante
durante los últimos años. Criar a los
niños es una ardua responsabilidad y aun más si se trata de una madre sola; lo
cual ha repercutido en el rol de las mujeres, como madres y padres a su vez,
responsables de los cuidados de los niños. Existen pensamientos negativos por
parte de los especialistas con relación a este tipo de familia y crianza: “La mujer no podrá darle a su hijo una
familia normal”. “Es demasiada la responsabilidad y difícil la tarea que deberá
ejecutar”. “La mujer sin un hombre en el hogar no puede hacer nada”.
Las
mujeres en sus rol de madre posee objetivos primordiales dentro de la sociedad,
el ser madres y responsables de la educación y desarrollo del niño (G. Arenas,
2000). Las madres en la educación son siempre una voz y reconocida. Muchos
teóricos relacionan esta responsabilidad con
el apego del niño y la madre. Dependerá de la madre y sus cuidados el desarrollo
saludable de las áreas cognitivas, social, de adaptación y el lenguaje. El
desarrollo integral el niño se
manifiesta en la conducta del primer día de clases.
En
términos generales este enfoque se plantea desde el nacimiento del infante,
desplegándose en su conducta, manifestándose al llorar y al gritar. Se dice que
a los seis meses desarrolla sus actividades motoras y comienza a curiosear.
Demuestran sus emociones cuando ríen, lloran y extrañan a su madre.
La
manera de cómo mamá ofrezca sus cuidados ira moldeando la conducta adaptativa del niño. La madre proveerá seguridad en el
infante. Mientras que el niño percibirá la figura de mamá como un apego accesible. Mientras que la falta
de los cuidados y de seguridad hará que las conductas de apego del niño sean
respuestas negativas. Desarrollando insensibilidad o inseguridad en el infante.
La calidad de la relación de la madre e hijo se muestra en la prontitud de las
respuestas y de accesibilidad de mamá en satisfacer las necesidades del infante. La calidez, la aceptación y la
libertad de expresión de las emociones o de los sentimientos y la satisfacción
que siente el niño por el cariño que deberá ser constante por parte de mamá.
Dependerá de la relación que exista y se cree entre ellos.
Al
no existir ninguna relación con papá o que surja una separación, no se verá
afectada la relación de la madre e hijo. La conducta de apego de madre e hijo existirá en todo
momento. Inicialmente los teóricos pensaron que la separación de padre e hijo
podían interrumpir el proceso de apego sano con madre e hijo. Esto incapacitaría al niño para formar relaciones
futuras, como el cuidador(a), nuevos amigos o el maestro(a). Sin embargo, en
ningún estudio se ha reportado que exista ruptura de relaciones de apego entre
madre e hijo. Por otro lado, no existirá la dificultad la formación de lazos de apego con otras
personas en experiencias futuras (M. Acevedo, E. López, M. Fernández y A. Lara, 1994). Sí se mostrarán dificultades
en la relaciones con su progenitor. Los niños mostrarán desconfianza e
inseguridad hacia sus padres, por no existir entre ellos la relación de apego
accesible, por existir una separación.
La
importancia de este hallazgo se le atribuye a Erickson,
para el año 1965. Erickson
presenta en su teoría de las inseguridades de los niños en relaciones con el
adulto. Establece que los niños con inseguridades en su infancia presentarán
con más frecuencia problemas en su primera experiencia escolar. Estas
inseguridades serán manifestadas en conductas inadecuadas. Se relaciona el
patrón de apego del niño, con el comportamiento emitido por el niño en el
primer día de clases.
La
preocupación de la madre puertorriqueña tiene su origen en un periodo
determinado: el primer día de clases. Se inicia al llegar a la escuela y
detenerse en la puerta del salón. Ocurre la conducta de apego del niño,
manifestada en pataletas o gritos, al niño no desear entrar al salón o al
centro de cuido. Ante esta experiencia la madre comienza a cuestionarse por el
comportamiento del niño. Se hará preguntas como estas: ¿Cómo se comportará mi
hijo?, ¿Cómo será la relación con la maestra?,
¿Hará nuevos amiguitos?, ¿Mañana se comportará igual o peor? La
incertidumbre de las relaciones futuras no es una preocupación para el niño.
Entonces no lo deberá ser para la madre.
El adulto al atravesar por experiencia nuevas puede sentirse inseguro,
esto mismo ocurre con los niños. Todo dependerá de la seguridad que le trasmita
el cuidador(a) o el maestro(a) en esta primera experiencia.
Existen
diferentes tipos de apego según Teresa García y Asunción Lara: El apego seguro
se muestra en niños confiados en la madre y su pronto regreso. La posibilidad
de resolver con éxito las pautas de separación, autorregulándose y sintiendo
consuelo. El apego inseguro por su parte, el niño necesitará el apego de la
madre. El niño mostrará tristeza y temor constante. Se verá amenazado cuando la
madre lo abandone y utilizará medios para controlar la separación de la madre.
Logrará relacionarse con su maestro o cuidador
luego de un tiempo compartiendo y relacionándose. El apego desorganizado
es peculiar en niños ansiosos. Los berrinches involuntarios demuestran que el
niño no puede regular, manejar o verbalizar sus emociones efectivamente. El rol
de la madre será ocupado por el cuidador o el maestro hasta el final del día,
satisfaciendo la necesidad de apego en
el niño. El maestro ofrecerá consuelo y ayuda Necesitará constantemente el apego del
maestro, mostrará tristeza e inseguridad con berrinches o pataletas constantemente.
En pocos casos no permitirá que mamá o maestra se aleje de él. Tardar más en desarrollar relaciones emocionales y desconfianza. Se
debe intervenir con esta conducta a tiempo. Mientras más rápido sea la
intervención mas rápido será modificada la conducta.
Este
apego se trasformará en un miedo principalmente en la mañana y empeorara a la
hora de ir a la escuela. La ansiedad que poseen este tipo de niños, la madre
soltera puede modificarla mas rápido. La madre soltera no tiene que convencer a
nadie para introducir cambios en la modificación de crianza familiar (R. Maso,
2005). Debemos evitar esta conducta
particularmente en las mañanas. Mas vale llegar tarde a la nueva escuelita que
nunca.
La
responsabilidad de la escuelas desarrollar un ambiente de respeto, amabilidad y
de comunicación. Con el propósito de que la madre soltera disfrute de
tranquilidad al dejar al niño, solicítele ayuda al personal docente de la
escuela, dialogue sus preocupaciones. Hable con el niño, explíquele cuán
importante es ir a la escuela.
Las pataletas, berrinches, rabietas y gritos
son manifestaciones de la conducta de apego. Pueden ser modificados. En estos
casos no se enoje con su hijo por sus llantos. No lo castigue con golpes. Tenga
presente que la adaptación de los niños pueden ser mas lentas de lo esperado. El superar las
manifestaciones de apego puede ser en cada caso diferente. Todos reaccionan
diferentes. Recuerde que en el periodo de adaptación la madre y el cuidador o
maestro se apoyen mutuamente con la comunicación y generen que el niño aprenda
saludablemente.
La escuela mirará a las madres solas como
edificadoras de un hogar estable y lleno de armonía. Muchos hijos crecen, con
madurez y buena autoestima gracias a la dedicación de sus madres abnegadas. Los
hijos recuerdan a sus madres no por las cosas materiales que les proporcionan,
si no por que ellas los educan, los apoyan y le inculcan la comprensión,
responsabilidad y realidad. Diariamente encomiendan el bienestar de sus hijos a
la escuela. Como resultado la madre
depositará su seguridad y confianza, de
que la escuela podrá manejar el apego que existe entre su hijo y ella.
Referencias:
Buitrago,
F. y Vergeles, J.M. (1996).Hijos de familias monoparentales. En red.
Recuperado en: www.padresehijos.org
Lara, A.,
Acevedo, M., López, E.K. Gracia, T. y Fernández, M.
(1994).The attachment
behavior of 5 to 6 year old children: Influence of mother’s participation in the
labor force outside of the home. Revista latinoamericana de psicología.
Vol. 26,
No. 2, pp. 283-313
Lasa,
A. y González (1996). El niño en la
familia monoparental. Formación Médica
Continuada.
Vol.3 pp. 211-221
Maso,
R. (2005). Las mujeres divorciadas o solteras y los problemas de disciplina. En
red.
Recuperado en: www.padresehijos.org
Narvantes, Mariana E. (2003). Prevención
de los trastornos escolares. Colombia: Lexus.
Sprinthall,
N. et al. (1996). Psicología de la Educación. (Sexta ed).
España: McGraw Hill
Interamericana.